martes, 19 de abril de 2016

No dualidad

Respira profundamente y siente el palpitar del corazón. Aquieta tu mente y permite que las sensaciones te invadan. Simplemente un instante basta para calmar la mente. No hay manera de apagar el fuego de la Conciencia una vez ha empezado.
Si te sientes agitado permanece atento, obsérvate mientras las oleadas de energía se movilizan en tu cuerpo, no te resistas, solo la mente busca acallar los estados que cree le "hacen mal". Si no juzgas ese estado y lo vives, se convertirá en el combustible precioso de tu Conciencia. Ni bien, ni mal.
El Amor une los opuestos con serenidad, esta alquimia preciosa te permite mirar al mundo con inocencia, sin juicios ni creencias. Un presente vivo lleno de sentimiento.
No hay atajo posible, tú realizas la maravilla en esta tierra, sin ti nada es posible y, en cambio, nada de lo que crees sobre ti mismo es real. Cuando la fuerza de vida enroscada en tu sacro despierta, ascenderá liberándote de toda la identificación hipnótica sobre qué o quién eres. Pura vida libre de creencias y limitaciones. Tu eres esa fuerza vital.
Meditar es disolver esa identificación contigo mismo, y también es fusionarte con la totalidad, con el Ser a temporal. Vivir en ese estado de Presencia es traer las más altas frecuencias vibracionales a este cuerpo físico.

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